EL TENORIO QUE NO FUE

Noche del Tenorio, Por Álvaro Polvillo Pérez

La Tuna vista desde la Hostería del Laurel

Un año más, llega la fecha más esperada para nuestra Tuna: Nuestro aniversario, La noche del Tenorio, otra vez toca ver las caras de aquéllos que sólo se dejan ver una noche al año.

Reencuentros eternos, sonrisas, recordar anécdotas de aquella victoriosa juventud que hoy se nos escapa a todos entre los dedos. El sempiterno llanto por los que ya no están, pero que siguen brindando con nosotros, en nuestros Corazones.

Este año no, señores, este año no. No nos podremos ver las caras, ni poder disfrutar de la ansiada trova juvenil, que todos tenemos en lo más hondo de nuestro ser.

La Hostería quedará sola, huérfana, un edificio inerte y sin alma; despojada de toda su dicha y gloria pasada. Como tantos edificios vacíos de nuestro pasado sublime, de esta Sevilla sin rostro y moderna, cuyo devenir se debate entre la piqueta y la especulación.

Esta noche se hará el silencio, no entrarán Don Juan y Don Luis por el arco del tiempo, interpretado por los mejores actores de nuestra estudiantina. Don Luis «De Cárdenas» no romperá una copa de Vino, interpretando al eterno hostelero hispalense, que esta vez se debate entre la espada y la pared.

Farsa en la Hostería Del Laurel, Interpretada por Jesús «El Moro» y José Antonio «El Comu»

Las calles del Barrio de Santa Cruz quedarán desiertas y fantasmales, no cantará la alegre estudiantina en jovial pasacalles con sus ecos románticos y atemporales.

La estatua del Tenorio, en la Plaza de Refinadores, quedará despojada de sus más dignas galas; este año no vestirá de estudiante, no portará Capa, ni su Beca Turquesa, ni su estandarte, que es nuestra bandera, aquélla que nos acompaña en todas las noches de Ronda, que recuerda cada balcón, y enamora con su simple vuelo.

Estatua de Don Juan Tenorio. Plaza de Refinadores

Esta noche, Santa Marta estará como siempre, muda, desconocida e inadvertida. Todo pasa por ella, está en el centro de todo, pero pasa inadvertida, como el tiempo por nuestras vidas. Hoy ningún verso romperá el amargo silencio de esta plaza eterna.

Mas todo en esta vida es pasajero y también las plagas, las crisis, las penurias y las pandemias. El sol volverá a brillar tras la tormenta, el jardín florecerá tras el duro invierno. Y la Tuna volverá a cantar de nuevo, con más alegría y ganas que nunca.

En la Hostería del Laurel retornará el revuelo, Don Juan Tenorio y Don Luis Mejías batirán de nuevo sus espadas. La Farsa será más real que nunca. Refinadores vestirá sus mejores galas para recibir de nuevo a Filosofía y será quebrado el silencio y la penumbra de Santa Marta con un canto juvenil que añora, saldrán las chicas alegres al balcón, para escuchar esos bellos sones que interpretarán los estudiantes.

Nuca serán los mismos, el tiempo pasa para todos, pero sus canciones, su alma y su espíritu seguirán escuchándose por esos recónditos callejones de este fantasmal Barrio de Santa Cruz y dedicados a esa vieja señora que es la Sevilla señera.

Vista Plaza de Santa Marta, Mediados Siglo XX

Laus Deo

#SoyDelTenorio#Tenorio2020#QuédateEnCasa

4 comentarios en “EL TENORIO QUE NO FUE

  1. Bendita sea esa pluma que cosas tan bonitas ha escrito. Bendita sea esa alegría que lleváis con vuestras canciones. Bendita sea esta Sevilla, que como ella ninguna, para escuchar por sus rincones a la Tuna de Filosofía. Y os lo dice la madre de un tuno, un tuno que ama a su tuna, la madre de Carana

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