Viaje por la Ruta de la Plata

Salamanca

La Primera Parada

En nuestra particular Ruta de la Plata, con destino a Santiago de Compostela, era obligatorio detenernos en la maravillosa ciudad de Salamanca. En ella nos esperaba nuestro amigo Fujitsu, miembro de la Tuna de la Universidad Pontificia, que nos acompañaría durante el resto del viaje.

El objetivo primordial, nada más aterrizar en la Ciudad del Rio Tormes, era realizar un buen parche para costearnos la gasolina, que tan cara está en estos días.

La plaza Mayor, así como la Rúa Mayor testigo de nuestro botín. Tras los cantes, llegó la hora de la ansiada cerveza en Las Caballerizas.

León

Un enclave inmejorable

En León tocaba hacer noche, pero no dormimos en cualquier sitio, nuestro querido jefe Hulio, nos tenía una sorpresa preparada… ¡Unos apartamentos en la misma Plaza Mayor!

Llegamos casi a la hora de la cena, así que, con un jamón de pata blanca, barras de pan y unas litritos fresquitas, improvisamos un gran festín.

Mientras cortábamos el jamón, con más hambre que maña, llegaron nuestras amigas de la Tuna Femenina de León. Tras la cena, comenzamos la ansiada ruta gastronómica, para catar los más finos caldos Leoneses.

Tras el cierre de todos los mesones, tascas y tugurios varios y con el canto de los pajaritos, emprendimos el regreso a las habitaciones para proseguir, al día siguiente, con nuestro particular Camino de Santiago.

Lugo

Parada estratégica

Lugo fue el oasis perfecto para bajar las fatigas de las horas de coche y estirar los pies. Recorrimos toda su muralla romana así como sus céntricas calles.
Nuestra estancia culminó almorzando un buen guiso gallego.
Ésta fue la última parada de la «Ruta de la Plata», antes de pisar Santiago.

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